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el 28 de Octubre al 7 de Noviembre en la Sala Frey del Centro Cívico
de Bariloche, 18 artistas exponen una muestra que surge como resultante
de una reflexión artística elaborada en el marco de
los “encuentros de análisis y producción de obra
para jóvenes artistas visuales de Bariloche y zonas de influencia,
organizados por Fundación Antorchas, y coordinados por 0944. |
Se
propone un recorrido a través de tres salas, la primera
presenta una obra colectiva que simboliza un punto de partida,
el contexto actual socio político a partir del cual están
trabajando los artistas. Surge fuertemente una sensación
de “ruina” y “fragmentación”, “pérdida”
de valores e instituciones sociales representadas por objetos
que simbolizan de algún modo esta problemática compactados
en un cubo de 40 x 40 x 40.
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Se
recorre un pasillo al final del cual sobre la entrada
a la siguiente sala puede leerse un texto del Tao Te Ching
(Lao Tse).
Treinta
rayos convergen en el buje de una rueda,y es ese espacio vacío
lo que le permite al carro cumplir su función.
Modelando el barro se hacen los recipientes,y es su espacio vacío
lo que los hace útiles.
Puertas y ventanas se abren en las paredes de una casa, y es el
espacio vacío lo que permite que la casa pueda ser habitada.
En la medida que nos beneficiamos de lo que existe, debemos reconocer
la utilidad de lo que no existe.
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Luego se pasa
a otra sala donde se plantea la situación de vacío.
Vacío que otorga un respiro ante tanto bombardeo, un descanso,
un lugar bello que propicia la posibilidad de lo nuevo.
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Finaliza en
la sala donde cada artista muestra su obra: “nos manifestamos
de manera variada, festejamos poder llegar a acuerdos y trabajar
a partir del límite” que es justamente el sentido
de la propuesta del formato de 40 x 40 (x 40).
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artistas a través de la historia nos han hablado de la relación
entre la vida humana y el mundo en que vivieron, tanto desde sus aspectos
“heredados”, como de aquellos en los que fueron directa
o indirectamente responsables. Es prácticamente imposible que
el arte deje de reflexionar de algún modo u otro sobre esto.
Se podría decir que, en este proceso, los artistas crean “nuevos
mundos”, que son posibles en sí mismos, y que al cristalizarse
en la realidad, se incorporan a ella. Esta propuesta no escapa a ello,
un “mundo” que es producto de trabajo y acuerdos entre
los seres humanos que lo crearon y lo “habitan”, un espacio
real que necesariamente se contextualiza en lo que estamos viviendo
todos como sociedad.
El objetivo principal
ha sido expresar artísticamente repercusiones de la crisis,
incluyendo en las mismas una gama de “respuestas” que
van desde propuestas posibles a, simplemente, lo que se está
trabajando en este contexto. Inevitablemente el trabajar en el marco
de la crisis muestra ya, de hecho, una postura al respecto e incorpora
dentro de la obra de cada artista los aspectos que influyen de manera
sustancial su trabajo.
En
el caso puntual de 40 x 40 este grupo de artistas ha combinado el
trabajo grupal, como es el caso de la planificación y confección
de las dos primeras salas, con una producción individual
que ha quedado enmarcada dentro de un límite estructural
(medida que se ha convenido en un tamaño de 40 x 40) para
expresar los múltiples sentidos que la situación actual
presenta y que puede ser aprovechada como disparador o desafío
en trabajo cotidiano.
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Los 16 artistas
que se presentan en esta exposición son provienen de distintas
ciudades patagónicas Mariano Chanourdie (Esquel), Claudia Rivero
y Mónica Aleuy (Comodoro Rivadavia) y de San Carlos de Bariloche:
Silvia Barbosa, Viviana de Torres Curth, Catalina Galdón, Isa
Gioioso, Daniela Irigoyen, Natalia Lukacs, Marcelo Nemirovsky, Alejandra
Pacheco, Verónica Pogliano, Ingrid Roddick, Nora Scheuer, Daniel
De Gaetano y Jorge Fernández Barral.
Las técnicas
y los temas a través de los cuales se expresan estos artistas
son variados y las temáticas que aborda cada uno de ellos
se manifiesta en cada trabajo como un sello que articula la combinación
del trabajo grupal y el respeto y valoración del criterio
individual.
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“Nido”
de Catalina Galdón: nido para cobijar, para albergar,
para proteger. Espera, anhelo, llegada, comienzo. Lo nuevo.
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“Dibujo
Carné” de Natalia Lukacs . 4 x 4 foto-carné.
40 x 40 dibujo carné
Identidad; ¿la cara? Vista de frente, vista de costado, vista
de atrás. Peinada, despeinada, desnuda, vestida. ¿cuál
es la verdadera? Identidad; orígenes, padre, madre. “Mire
la cámara”, miré al espejo. 40 x 40 de mundo
y una mirada. Trabajo realizado en carbonilla sobre papel.
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“Relicario”
de Verónica Pogliano, intenta conservar un momento
de la historia personal, guardarlo, suspender el tiempo y así
evocar esa situación feliz. Representa un refugio que paradójicamente
se torna en encierro.
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“Los
trabajos de Hércules” de Silvia Barbosa es
una síntesis visual del libro “Los 12 Trabajos de Hércules”
de Parvati Kumar. La idea es una obra en la que estén representados
los 12 trabajos a realizar y así trascender el ego para que
se produzca la manifestación del Alma como síntesis
de evolución de conciencia. Estos trabajos tienen que ver
con la evolución de conciencia que el ser humano debe realizar
el esta y próximas vidas. Son pequeñas pistas para
el despertar de la conciencia y bajarlas a un nivel conceptual más
llano como disparador hacia nuevas formas de comprender la existencia. |
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“Obra”
de Ingrid Roddick, intenta relatar a través de imágenes
y definiciones, secuenciadas, un posible recorrido entre la “ruina”
y la “obra”: recorrer una transición con sentido
transformador. Su realización fue una búsqueda de
recorridos y respuestas posibles en un contexto caótico,
vacío y sin rumbo.
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“Pueblo
Argentino” de Viviana de Torres Curth es una micro pintura
sobre un baldosón de vereda (elemento que es constantemente
"pisado") representa de ese modo al pueblo, gente enajenada,
humillada, símbolos patrios, panes, cacerolas, calaveras
y piqueteros que parecen haber nacido para tal fin.
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“A
flor de lápiz” de Nora Scheuer redibuja en
alambre media docena de manos que integran dibujos infantiles de
la figura humana. En esos trazos ve flores de tres, cuatro, cinco
o muchos dedos-pétalos. Encuentra que con la mano que efectivamente
sostiene y dirige el lápiz, se delinean sobre papel otras
manos, con las que arma un ramo contenido en una botella de vidrio
y multiplica su imagen sobre la pared.
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A
través de “El Regreso de la Mujer Araña”,
Marcelo Nemirovsky retoma su preocupación por el paso del
tiempo, por ese transcurso que solamente se percibe por comparación
de elementos aislados. Basado en vivencias personales que marcaron
hondamente al autor, es un díptico fotográfico en
blanco y negro, toma directa, copiada en papel baritado.
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"Saboreame
si podés..." de Claudia Rivero tiene que ver con el
hecho seguir peleándola hasta el final aunque sea el peor
momento, algo así como ... tragame pero no lo vas a disfrutar
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“Plato
del día” de Daniel De Gaetano, hace una crítica
al asistencialismo berreta que se ha instalado en nuestro país
en detrimento de una verdadera planificación de los recursos
económicos. Los objetos que evocan a un comedor escolar,
se potencian en el gris que marca un punto en el cual se monta una
escena que parece solucionar algo pero que en la realidad no lo
hace.
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“La
organización” de Mónica Aleuy pertenece
a una serie de obras de la autora en las cuales combina materiales
trabajando siempre sobre el mismo concepto. El alambre funciona
como soporte significativo identificando la maleabilidad, la nobleza
y la utilización frecuente de dicho material en nuestra cultura.
“ La utopía es la estrella dónde estamos sin
encerrarnos unos a otros. De manera horizontal, como deberíamos
organizarnos para dar un salto cualitativo de conciencia.”
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“Integración”
de Jorge Fernández Barral intenta sugerir a un individuo
no dividido o que trata de unificarse, de retornar a sí
mismo, para reencontrarse con los demás en el todo, en
contraposición a esta Sociedad fragmentada, individualista
egótica y autista. Utiliza el círculo como símbolo
de unidad, y perfección, abstracción de lo absoluto
y de la totalidad. Propone una sociedad conformada por individuos
íntegros, no disociados, no una suma de fragmentos, sino
éticos, comprometidos con la solidaridad, personas que
se hacen cargo de sí mismos, con su ego
dominado, flexible, sensible, amoroso y desapegado.
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“Matrioshka”
de Daniela Irigoyen simboliza la fertilidad de la contención
entre lo femenino y lo masculino, así como el símbolo
ruso dónde una mujer contiene a otra mujer desde una grande
a una pequeñita. En esta matrioshka un símbolo masculino
contiene a uno femenino que contiene a un símbolo masculino
que contiene a uno femenino. En este caso no se habla de hombre
y mujer sino de un yin y yang contenido en una figura simbólica
que representa la fertilidad.
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“Historia´s”
de Alejandra Pacheco intenta poner a la memoria en el centro
de la mirada, como único sostén posible para una construcción
político social.
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“Encuentros”
de Isa Gioioso presenta cuatro fragmentos de historias
de amor en distintas etapas de la vida, las imágenes trabajadas
en alambre forman dibujos que dejan ver de manera muy poética,
a través de la transparencia que este elemento genera una
sutileza que se potencia en el hecho de presentarse suspendido
casi como flotando en el espacio.
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“Fragmentos...
36+UNO” de Mariano Chanourdie: La lectura propia de
la obra habla de lo que uno construye y se construye y de
las cosas que sostiene sin darse cuenta hasta que ese equilibrio
forzado tiene que detenerse y empezar de nuevo. El recorrido
termina en el cubito dentro del vidrio, ese es el 37. Los
materiales fueron surgiendo al mismo tiempo que la idea,
me gustó el radal pero no tiene una información
específica. Los espejos tienen más que ver
con las diferentes miradas y con la profundidad de a la
inversa de la altura que logran los cubos.
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