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Cuando
llegó a la pequeña aldea de montaña, en el
año 1921, ya era un valorado paisajista. Había sido
becado con un premio que le permitió en 1915 viajar a Europa.
Y allí conocer a maestros del paisaje y relacionarse con
paisajistas. Los ambientes alpinos se convirtieron en su debilidad
y esa impronta la trasladó al naciente pueblito San Carlos.
Llegó como turista y se quedó…
El artista para los habitantes de la zona era toda una novedad.
Con su caballete, pinceles y telas se instalaba en medio del paisaje
y se quedaba horas trabajando. En pleno invierno el frío
parecía no hacerle mella.
En el año 1926 un paisaje de Bariloche de Américo
Panozzi mereció el primer premio en el Salón Nacional
de Bellas Artes. Ya era un reconocido pintor de ambientes nevados
y del invierno entonces. Ya en aquel entonces se lo empezó
a señalar como “El pintor de las nieves”.
Su obra se caracterizó por lo sencilla, sin rasgos altisonantes.
Centró su trabajo en tomar imágenes del Cerro Otto,
Península Llao Llao, vistas del lago Nahuel Huapi. Para el
turista visitante de las décadas del 20 y 30 las pinturas
de Panozzi llenaban toda su expectativa. Buscaban la vivencia plena
con el paisaje y se encontraban además con el artista que
retrataba ese paisaje.
Juan
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