Moradas
del arte
Desde
el pequeño museo local hasta la metropolitana galería
de arte – el instituto de Ciencias Museísticas de Berlín
indica que en Alemania hay cerca de 5600 museos, más 480 salas
de exposiciones sin colecciones propias. Esta marcada diversidad se
explica por el federalismo alemán: también más
allá de la metrópolis hay cantidad y sobre todo calidad.
Más de 100 millones de personas visitan anualmente las exposiciones
y colecciones permanentes en Alemania. Su tendencia ascendente, principalmente
en los cerca de 600 museos de arte: últimamente han conseguido
un considerable incremento del número de visitantes, del 22 por
ciento. El arte en auge: los museos atraen a gran número de visitantes
con sus exposiciones especiales – y los museos de arte, con un
porcentaje levemente inferior al 40%, son los que más muestras
ofrecen a un inquieto público. Estas instituciones muestran anualmente
cerca de 3500 grandes y pequeñas exposiciones de pintura, escultura,
vídeoarte o gráficas. Pero las colecciones permanentes
tampoco se quedan atrás. Muchas de ellas se remontan a la pasión
coleccionista y al amor por el arte de los antiguos príncipes
alemanes – como por ejemplo el fundamento de las grandes galerías
de pintura de Drede, Berlín o Múnich. No obstante, también
la burguesía y algunos mecenas, por ejemplo Peter Ludwin, fallecido
en 1996, han contribuido a fomentar el prestigio de los museos de arte
de Alemania. El museo Städel de Francfort del Meno es un buen ejemplo
del espíritu cívico burgués – y recientemente
ha sido renovado, en parte con fondos provenientes de donaciones.
Con
17 grandes colecciones de los museos Estatales, Berlín en naturalmente
la cúspide de la escena alemana de museos de arte: la histórica
isla de los museos en el centro de la capital, el foro Cultural, el
complejo de museos de Dahlem y Charlottenburg tienen un rango internacional.
Con sus museos, también Colonia, Bonn, Francfort y Múnich
forman grandes complejos que cobijan tesoros de muchos siglos y disciplinas.
A menudo, los propios museos son dignos de ver y representan un capítulo
en la historia de la arquitectura: en los años ochenta y noventa
del siglo XX, Alemania fue presa de una fiebre sin precedentes: la construcción
de museos. Entre las construcciones pioneras de esa época se
cuentan, junto a otros complejos, el museo de artes aplicadas del año
1984, construido por el estelar arquitecto norteamericano Richard Meier
en la rivera del Meno en Francfort, donde se alinean varios museos,
y la Galería Estatal de Stuttgart, construida por el británico
James Stirling. También el Museo Ludwin de Colonia, la Galería
Federal de arte de Gustav Peichel en Bonn y la Galería de Arte
de Hamburgo de Oswald Mathias Ungens se cuenta entre los puntos culminantes
de la arquitectura museística alemana. No tan llamativo como
los museos en las grandes ciudades, pero no menos interesante es, por
ejemplo, el Museo Felix Nussbaum de Osnabrück de 1998, dedicado
a la obra de este artista casi olvidado. Fue construido por Daniel Libeskind,
el arquitecto del espectacular Museo Judío de Berlín.
Desde luego que, en ningún caso, se debe despreciar los museos
de la periferia: la Galería de Arte de Emden con la colección
del periodista Henri Nannen – con una superficie recientemente
duplicada a más de 1600 metros cuadrados, gracias a la donación
de un mecenas muniqués – es un verdadero imán en
Frisia del Este, así como la Galería Lyonel Feininger
en Quedlinburg, Sajonia-Anhalt. Vale la pena afinar la mirada.