La vigencia de la pintura  



La globalización que invade todo como una mancha de aceite impacta también en la valoración de los bienes artísticos.
Los nuevos condimentos son el tránsito por circuitos culturales predeterminados y la oferta y promoción de una industria cultural, que siempre está a un paso del negocio del entretenimiento.

Instalaciones, video-instalaciones, perfomances, arte conceptual y objetual, arte digital, video-arte y diversos "mix" con las variantes históricas (pintura, dibujo, escultura) se disputan el interés de críticos y público.
Una saturación de distintos lenguajes con combinaciones que llegan al despropósito y cierta idea difundida que presume que los artistas anticipan el futuro, cubre ruidosamente todo el espectro.
Los "curadores" monopolizan el mensaje de las grandes manifestaciones artísticas, buscando trascender por sobre los "creadores". Los teóricos buscan protagonismo impulsando síntesis superadoras que buscan abarcar todo.

Hay innumerables muestras de trivialidad y producciones irracionales totalmente fuera de escala.
Muchos intentos provisorios, sin elaboración, sustentados en experiencias artificiales y muy pobres, logran cierta expectativa generalizada, por un cierto tiempo.

La dinámica propia del arte estuvo siempre plagada de rupturas, disparidades y mucho y pueril ingenio.

Naturalmente lo que está ocurriendo en la sensibilidad de apasionados artistas en todo el planeta está más allá de toda esa polución.
Los productores genuinos de cultura trabajan a ciegas, sin proponerse resultados que se puedan medir. Reescriben continuamente su realidad, ignorando cánones oficiales o modas.
El territorio a explorar es siempre nuevo, lo que los lleva a indagar en miradas diferentes.

En el transcurso de la historia muchos pintores han podido captar la imagen de su época.
Testigos privilegiados descubrieron escenarios únicos o capturaron la intensidad de la vida cotidiana.
Hicieron tangible el espíritu de su época en imágenes memorables.
Perturbadoras o deslumbrantes.
El imaginario colectivo los hizo primero genios y después los convirtió en mitos.

Paletas sabias han plasmando lo sustancial en distintos momentos de la historia.
La pintura sigue siendo sinónimo de "arte".
Mantiene hoy una completa vigencia.
La duda es que hay de nuevo.


Kandisky
Ingres
Vassili Kandisky (1866-1944). Exploró nuevas posibilidades plásticas
saliéndose de lo figurativo y apelando a "una pura inspiración interior".
Sus colores-forma danzan en un mensaje vital.
En 1910 ya habla de "percibir lo espiritual de las cosas" mediante el
lenguaje pictórico.
"Mujer en el baño de espaldas" (1808). También llamada "de Valpincon". Óleo s/lienzo,
97,5 x 146 cm. (París, Louvre).
Elegante perfección y una casta delicadeza en la luminosidad de la tarde.La burguesía dominante es exaltada por la probidad y armonía de
Jean Auguste Dominique Ingres (1790-1867).


Turner
Neblina
Joseph Mallord Turner.(1775-1850) "El Téméraire remolcado a la dársena"
(Londres, National Gallery).
La transfiguración casi mística de la Naturaleza se convierte en una
atmósfera mágica de luces y colores encendidos.
El pintor británico planteó una obra con gran espontaneidad liberándose del
andamiaje académico y de los paisajes "heroicos".
Pablo Picasso (1881-1973) impregnó todo el siglo XX con su permanente impulso a nuevas rupturas.
Su "Guernica" se convirtió en símbolo universal de la insensatez de la guerra; con sus secuelas de sufrimiento, tragedia y deshumanización.
El pintor español y su descubrimiento del monstruo de la guerra retratados por un ignoto dibujante de Patagonia.


Diego Rivera Delacroix
Diego Rivera (1886-1957). "Cargador de flores".
Sencillez de colores y formas y una sensación de nostalgia e intimidad, en sus imágenes.
El gran muralista instaló la cotidianeidad de la vida mexicana en la historia del arte contemporáneo.
"La libertad guiando al pueblo" (1830). París, Louvre.
Conocida también como "La Barricada" es la glorificación de un ideal
universal.
El gran colorido y la fuerza de su pincelada hicieron trascender el
espíritu romántico de Eugène Delacroix (1798-1863).


Pieter Brueguel Arte negro
Pieter Brueguel (1525-1569). "Boda Aldeana" (1566-67).
Óleo s/tabla 114,3 x 162,6 cm. Kunsthistorisches Museum, Viena.
La delicadeza y variedad de colorido convirtieron a Brueguel, "El Campesino", en el
artista que describió con mayor riqueza de detalles la vitalidad de la vida diaria. Hizo memorable su humor y el desenfado como contracara del refinamiento
(muy difundido en aquel momento) idealizado del Renacimiento italiano.
Arte negro. Máscara Ngaady Mwaash.
Madera, tejido de rafia, corales y perlas le permitieron a un anónimo
artista tribal, de África central, expresar con refinamiento su mundo interior
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