Entre una obra gráfica original y una reproducción

¿Cuál es la diferencia?

El grabado, la obra gráfica, tiene sus orígenes hacía finales del siglo XV en las primeras imágenes en serie, producidas para ilustrar los libros que empezaban a después de la invención de la imprenta de tipos móviles por Gutenberg. Aquellas ilustraciones, principalmente xilografías y grabados sobre planchas de cobre, se estamparon de forma
artesanal con prensas manuales.
En algún momento de la historia la gente empezó a darse cuenta de que estas estampas eran arte en sí mismas, y que se las podía comercializar. Los grabados y aguafuertes también tenían un atractivo por su relativa escasez, debido a que las planchas con que se imprimía se deterioraban rápidamente se realizaban "ediciones limitadas" de la obra.
No fue hasta finales del siglo XIX cuando los marchantes de arte empezaron a explotar en serio las posibilidades comerciales del arte serial y los "originales múltiples", y los artistas empezaron a numerar y firmar sus obras. Con el tiempo se configuró lo que hoy conocemos como "obra gráfica" con todas las técnicas tradicionales: el grabado, el aguafuerte, la xilografía, y luego la serigrafía y la litografía.
El atractivo de la obra gráfica original se basa en parte en sus mismas técnicas indirectas; la imagen se crea sobre una matriz, la cual se entinta y se pasa por una prensa para producir las estampas. Todo este proceso encierra una magia que le da a la obra un encanto especial, tanto para los que las crean como para los que las ven y disfrutan.
También interviene el factor "mano del artista". Una obra gráfica auténtica siempre se beneficia del toque directo del mismo artista. La obra original siempre incorpora elementos artesanales en su elaboración, elementos que faltan en las reproducciones. Otro factor importante del arte seriado es su accesibilidad. Una obra gráfica es siempre más económica que un óleo o una acuarela del mismo artista, puesto que éstos son obras únicas y la obra gráfica forma parte de un "original múltiple". Se considera original a las obra de arte serial hecha a mano, firmadas y numeradas y comercializadas en ediciones limitadas.
Ahora se ha complicado la cosa. Ahora irrumpe la tecnología digital y de repente tenemos "estampas digitales", "estampas giclee" (del francés "giclée", "chorrito"), "estampas Iris" y demás. Algunos editores emplean la tecnología de la reproducción digital para crear copias de óleos y acuarelas, lo cual en manos manipuladoras, da lugar a mucha confusión.
Para complicar aún más la cosa, algunos artistas de nuevo cuño están utilizando ordenadores y programas de diseño gráfico y retoque fotográfico para crear imágenes originales y luego imprimirlas en impresoras "chorro de tinta" de alta gama. ¿Dónde encajan estos nuevos fenómenos digitales en el panorama de la obra gráfica? La mayoría de los artistas gráficos están de acuerdo en que, si los artistas digitales quieren ser admitidos a la fraternidad de los artistas gráficos tradicionales, tendrán que respetar los precedentes establecidos en cuanto a originales y ediciones. ¿Querrán los nuevos artistas digitales atenerse a las viejas normas o establecerán nuevas reglas propias? Esto está por dilucidar todavía.

Originales y copias

Una cosa está clara. Ninguna reproducción de una obra de arte ya existente puede denominarse "estampa original" o "fine-art print". Es una "reproducción" o un "poster" pero jamás una obra gráfica original. ¿Pero qué hay que decir de las obras originales creadas en el ordenador e impresas en impresoras de alta calidad? En tanto que éstas son originales de arte serial, normalmente se consideran obra gráfica auténtica, sobre todo si se editan en ediciones limitadas y son firmadas y numeradas por el artista.
Sin embargo existen empresas dedicadas a crear reproducciones -posters- en cantidades industriales y comercializarlas como "obra gráfica" o "fine-art prints". A veces las denominan "estampas giclee" o "giclee prints", lo cual sólo quiere decir que se han impreso en una impresora chorro de tinta de alta calidad, la primera de las cuales fue la impresora Iris; de ahí "Iris prints". Este hecho, sin embargo, no tiene nada que ver con su condición de obra gráfica original o no.
A los creadores de obra gráfica auténtica esto les genera mucha confusión y les obliga a repetir esta explicación cada vez que venden un grabado. Estas diferencias entre las reproducciones, los posters y la obra gráfica genuina, hay que tenerlas en cuenta siempre que entremos en una galería de arte, sea en la calle, sea en Internet. La obra auténtica y los artistas gráficos auténticos ofrecen unos valores y unas garantías que jamás se encuentran en las reproducciones.

Marta Di Bitetti.

Visite el Museo Nacional del Grabado

 

 

 

 

 

 


Cueva del Civil Castellón (España)


Escenas Humanas.George Grosz


Toulose-Lautrec. Ivette Guilbert