El adiós a Toon Maes

Toon Maes fue un hombre austero que durante muchos años compartió su vida entre un modesto empleo en el Hotel Tres Reyes y su pasión por el Arte.
Ocupó el cargo de profesor de pintura en el Taller Municipal, que funcionaba en el subsuelo de la Biblioteca Sarmiento; fue un gran conversador en todo lo relacionado con lo artístico en cuanta reunión de Plásticos se improvisaba; participó en un sinfín de muestras colectivas e individuales, y su presencia como jurado acompañó y jerarquizó numerosos Salones

 




La enfermedad que lo consumió en los últimos años lo fue alejando progresivamente de lo que siempre consideró su razón de vivir. Pero aún recluido a raíz de su enfermedad el tema de siempre y hasta que conservó su lucidez, fue inevitablemente lo artístico.
Quienes lo conocimos como alumnos y luego como amigos pudimos comprender el sentido trascendente de “crear”; algo que Toon trataba de transmitir en todo aquel que se le acercaba.
“Mas allá de toda limitación técnica hay que pintar con el alma puesta en lo que se hace”, solía expresar como síntesis de su pensamiento.
Esta visión lo llevó prácticamente a aislarse del resto de los artistas plásticos de su generación, a quienes acusó de caer en el facilismo. Consideraba que buscaban siempre el pequeño negocio antes de interrogarse acerca de las posibilidades culturales que subyacen en el arte de crear.
En Bariloche prácticamente se desconoce el lugar que puede ocupar Maes en la pintura argentina, pues los valores que se mueven en esta disciplina son muy ambiguos, pero sin lugar a dudas debería ser preferencial. Su originalidad era reconocida por artistas de la talla de Santiago Cogorno o el cordobés Farina, amigos íntimos de Maes además.
El siempre se consideró un “expresionista flamenco”, así que como tal deberíamos catalogarlo; pero por su vida dedicada a este lugar donde residió desde 1952, podemos decir que se trató de un “pintor barilochense”.
Un rasgo característico de su personalidad fue el verdadero rechazo que manifestaba hacía los funcionarios. Quizás esto “ayudó” a que a su muerte no se hubiera concretado un sueño que confió en varias oportunidades a sus allegados. Intentaba formar un museo con todas las Obras de Arte de su propiedad, que incluían desde tapices antiguos hasta colecciones completas de libros europeos, también originales de pintores argentinos, europeos contemporáneos; eso además de su vasta obra.
Su anhelo incluso lo llevó, algunas veces, a imaginar una Escuela de Arte en las tres casas que poseía en el barrio La Cumbre. Este proyecto de Maes fue ofrecido ocasionalmente a funcionarios de gobierno, anteriores al actual. Y hasta se lo planteó a una empresa privada de nuestro medio.
Su preocupación obedecía a que no tenía descendientes directos y a su temor a que su herencia cultural pudiera dispersarse. Se ignora que pudo lograrse de éste “sueño”, pues en los últimos tiempos sus pláticas se referían solo a la pintura y el dibujo; ya que al hablar de estos temas tan queridos parecía aliviarse momentáneamente de sus dolencias.
Ahora, luego de su muerte en soledad, nos preguntamos que es lo que puede hacerse para rescatar, en lo posible, todo lo importante y positivo que ha dejado Toon Maes como herencia en el plano cultural.
Juan Vargas.

( Del diario "Prensa Bariloche" del año 1986)

 

Maes, el pintor de la Suiza Argentina

Toon Maes llegó a la región en 1950. Nacido en Bélgica, en la ciudad de Deinze, ingresó a la Argentina merced a un acuerdo de una compañía belga con el Gobierno Nacional.
Después de frustrado el proyecto de trabajo en la construcción de la Universidad de Tucumán y de una estadía de dos años en el Delta del Paraná; se trasladó con su señora a Villa La Angostura.
Finalmente en 1952 se radicó en San Carlos de Bariloche, en donde viviría hasta su fallecimiento, ocurrido a mediados de 1986.
Sus amigos europeos lo ayudaron a trasladar obras de arte de su colección y muchos libros. Toon comentaba que lo que había traído era solo una pequeña parte de lo que tenía en el viejo continente. Su vivienda en el Barrio La Cumbre estaba repleta de libros en flamenco, francés, inglés, alemán… y en sus paredes podían descubrirse pinturas y dibujos de valor.
Y sus obras terminadas o a medio terminar -era un obsesivo esclavo de su pintura- invadían todos los rincones de su vivienda

Un verano, después de 29 años, volvió a su país natal. Confesó a sus amigos de Bariloche que durante el viaje y durante su estadía en Europa tenía decidido volverse a su país. Pero cuando llegó a Bariloche cambió de idea.

En Bariloche muchos de sus alumnos del “Taller Municipal de Arte” -funcionaba en el subsuelo de la Biblioteca Sarmiento- valorizan su rol de maestro, de guía, de orientador. Algunos convirtieron la pasión, que los llevó a ingresar a las artes plásticas, en su razón de vivir y hoy son artistas consagrados. Otros, que por distintas razones, no continuaron pintando recuerdan a Maes y lo referencian a enriquecedoras experiencias personales.
Quienes tuvieron una amistad intensa con él seguramente recordarán que con el tiempo su castellano era claro, pero cuando se ofuscaba mezclaba verbos y géneros gramaticales: “…piensan que estoy un idioto...!”, exclamaba.

Juan

El legado de Toon Maes

"Un Pueblo",1972
“Un pueblo”. Öleo de 60 X 80 cm. Pintado en 1972, integra la Pinacoteca Municipal. Premio en el II Salón de Artistas Plásticos.
Es la imagen original del “pueblito” San Carlos, que se fijó en la retina del artista, cuando se radicó en el Barrio La Cumbre.

"PrImavera",1983
“Primavera”. Óleo de 65 X 85 cm. Pintado en 1983, integra el patrimonio de la Pinacoteca Municipal.

"Via Crusis",1979

“Vía Crucis”. Oleo de 1 X 1 m. 1er. Premio Salón del Sur 1979.
Una obra en la que Maes trabajó mucho, durante mucho tiempo. El particularmente la valoraba mucho. Hoy es parte de la Pinacoteca Municipal.



 


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