El
“cura” íba de caserío en caserío con
la misión principal de llenar actas de bautismo, que se convertían
en el documento de validez legal. Acompañaba sus viajes con una
pelota de fútbol y donde podía conformarse un grupo publicitaba
las bondades de jugar en equipo y dentro del juego limpio.
En el campo la situación familiar era habitualmente irregular;
con muchos convivientes que no se habían casado por la distancia
con los juzgados o porque, simplemente, no le daban importancia o “no
se les había ocurrido”.
Había casos en que los hijos por muchos años no eran “anotados”.
En algunos casos debían documentarse 3 o 4 nacimientos. De manera
que un sacerdote además de la bendición a las almas hacía
de Registro Civil ambulante y cumplía el rol de vínculo
con el Juez de Paz.
El padre Miche se preocupó por llevar adelante su misión
cristiana y no “hacer de Juez” –como lo hacían
otros misioneros- pero contribuyó a que el Juez de Paz que intervenía
tuviera información más o menos coherente.
Inventó métodos para deducir el momento, o el mes en que
habían nacido los chicos. Utilizando su buena relación
con los vecinos le hacía preguntas orientadoras que tenían
que ver con la vida cotidiana. “¿Está seguro que
fue en la gran nevada del año pasado?”
“Entonces estamos hablando de mediados de Julio, no?”. Con
este sistema de deducción le facilitaba el trámite de
documentación a la familia… y al Juzgado.
Como
artista plástico recibió numerosos premios en Salones
locales y regionales. Su obra “Temporal de nieve en Bariloche”
integra la Pinacoteca Municipal de Bariloche.
El Padre Miche siempre valoró que había aprendido a pintar
la nieve “mas o menos bien” por su cercanía al maestro
Américo Panozzi. Permanentemente expresaba su admiración
por artistas del Impresionismo, a los que siempre confesó le
hubiera gustado emular. Y reconoció sus limitaciones con los
pinceles.

Padre Enrique
Miche
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Temporal
de nieve.1950.Óleo 30X40cm
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Juan
Vargas