Jose Luis Rogel

Jose Luis Rogel


La relación cotidiana con las herramientas y materiales de trabajo, de su taller, es lo que le permite dar intensidad a las formas y colores que descubre, cada vez que enfrenta a su caballete.
Rogel asume permanentemente la iniciativa explorando soluciones plásticas, en distintos formatos y con elementos diversos.
Se sustenta en una paleta que siempre resuelve nuevas posibilidades tonales con mucha sobriedad.
Puede tratarse de una imagen del paisaje de su entorno, compuesta con un boceto rápido, y resuelta con pinceladas seguras.
O el dejarse llevar por un cruce de colores intensos que le sugieren algo nuevo y lo inquietan. Allí se detendrá un poco más, a resolver ese desafío vital con trazos que no había imaginado al principio.
Al trabajo diario, inquebrantable, Rogel suma la voluntad de sostener originalidad, armonía y fuerza conceptual en cada obra.
Expone en este caso una producción reciente, caracterizada por sus particulares abstracciones del paisaje de la zona.
También muestra una serie de figuras humanas impregnadas de toda una vida dedicada a la pintura.
Es un universo expresado desde la mirada atenta de un habitante sensible de Bariloche.



Las pinturas de José Luis Rogel presentan al hombre en el peligro, angustiado por la vastedad del espacio que no es todavía morada y mucho menos “La Naturaleza”.
El hombre expuesto en la desnudez del acto. Un primer acto violento que reúne resplandor con sordidez en una rara opacidad: pantalla que retiene con eficacia todo esteticismo, imponiendo su propia y decidida disciplina.

Perteneciendo a cierta tradición formal “moderna”, que va desde las “señoritas de Avignon” al expresionismo alemán de “El Puente”; recibida de su maestro Toon Maes; Rogel lleva el sistema al borde del desastre.
Una emoción tremendamente contenida que no puede más que desbordar, como el dique de S. Rottluff.
El andamiaje constructivo se quiebra y desmorona en los gestos y desplazamientos de la rica materia pictórica. Calma y agitación a la vez.

¡Física poética!

Tensión entre permanencia y lo que se pierde en el instante.

Rogel pinta la figura humana sin definirla, buscando la cara y la pose que manifiesten el mundo, indudablemente hostil, que enfrentan.
Lo conmovedor de estas obras es la intensidad de la lucha (¡encarnizada!) entre un ser anterior a la tragedia, desolado en su animalidad y el ser que crea y cree…hundidos en un silencio incómodo y cortante.

En una época que quiere desentenderse definitivamente de la Naturaleza, simulando su inexistencia, José Luis Rogel, que es un extraordinario paisajista enlazado con la escuela de paisajistas de Bariloche, sufre la visión de un espacio posible (¡inexplorado!); no ve su extinción, mira algo en formación , abierto, que no llega a ser sólido, que tiene como destino la imposibilidad de cerrarse…

Juan Cavadas, Marzo de 2001