EXPOSICIÓN
HOMENAJE DEL MUNICIPIO DE BARILOCHE AL PINTOR JOSE LUIS ROGEL
- 04 AL 28 DE AGOSTO DE 2003. CENTRO CÍVICO SALA DE PRENSA.
Paisajes
DE LOS ÁRBOLES QUE NOS QUEDAN
El conjunto de la muestra es una secuencia de imágenes
premonitorias, pero no
testimoniales.
No hay un planteo conservacionista ni retórica en la
obra expuesta, sino una
mirada muy atenta al entorno, intuyendo lo que vendrá.
José Luis Rogel sabe traducir en imágenes las
voces de las cosas circundantes
que lo persiguen e inquietan desde siempre.
La paleta del pintor se enriquece, con el correr del tiempo,
pero las figuras
centrales de sus paisajes van perdiendo corporeidad.
Esa vegetación vigorosa y deslumbrante ya no está.
Los árboles que hace
algunos años eran muy visibles en sus cuadros, numerosos
y de contornos bien
definidos, van desapareciendo.
Son ahora misteriosos, silenciosos testigos de un universo que
muta en forma
dramática.
Se han transformado en coloridas texturas etéreas, encerrados
en ámbitos
arrasados y cercados caprichosamente por el humano.
Árboles abstraídos por su futuro incierto, aislados
de los otros, con su
propia autonomía espacial y tonal.
Toda esa explosión de color, con su inquietante mensaje
subyacente, es una
visión enriquecida de lo real, y por ello impacta de
manera fuerte y directa
a un atento observador.
En la pintura de Rogel hay contenidos actuales de Bariloche;
rasgos
particulares que nos definen como comunidad.
Sus paisajes de los árboles que nos quedan buscan involucrarnos
en un rol:
estar atentos a lo que pasa a nuestro alrededor.
También se proponen para ayudarnos en nuestra forma de
pensar y pensarnos.
Juan Vargas, Agosto 4 de 2003.